‘I Am Not Okay With This’: cuando la ansiedad adolescente es un superpoder

Una comedia que conserva su lado cómico (o entretenido) aún cuando lo peor está por suceder.

I Am Not Okay With This‘, o Esta Mierda Me Supera, su llamativo título en español, comienza con Sydney Novak (Sophia Lillis) corriendo por la calle en la noche, manchada con sangre de pies a cabeza. Es una adolescente que desearía estar pasando ese momento de cualquier forma que no sea esa, lo cual tiene mucho sentido con la narrativa que plantea: su vida era demasiado “normal” hasta que descubre que tiene superpoderes que le permiten volar cosas con su mente.

La producción de Netflix es un coming-of-age, basado en la novela gráfica homónima de Charles Forsman (también autor de ‘The End Of The F***ing World’), que toma mucho de sus populares antecesoras. Tiene la peculiaridad adolescente de ‘Scott Pilgrim vs. The World’, la ansiedad sobrenatural de Carrie, la energía refrescante de Juno y a los protagonistas de la reciente adaptación cinematográfica de ‘It’.

Sydney, o Syd para los amigos, no es una jovencita interesada en maquillaje o fiestas; es más, cualquiera podría decir que común y corriente. No teme burlarse de su propio acné, que al mismo tiempo le causa fascinación, sus amigos no son los más populares de la clase, y le cuesta actuar normal cuando está cerca de la persona que le atrae. Pero ella es diferente: está enojada. Demasiado enojada, y tiene sus razones.

Lleva consigo un trauma desde la niñez que le cuesta superar y tiene que ver con la muerte de su padre, su madre no la comprende y le pide más de lo que puede soportar, debe cuidar a su hermano menor de sus compañeros abusivos y su mejor amiga la cambió por salir con el chico popular -e idiota- de la clase. Para colmo, le toca lidiar con el descubrimiento de superpoderes que parecen estar conectados con su ira. Cada vez que ella explota, puede hacer que, literalmente, todo lo que está a su alrededor explote también.

Teniendo esto en cuenta, ‘I Am Not Okay With This’ usa más su tiempo para ser encantadora que furiosa. Pueden ser varios los factores: confía en que tendrá más de una temporada, debe guardar varias sorpresas para episodios posteriores y, más importante, debe establecer a sus personajes para que el espectador se familiarice con ellos antes de jugar todas sus cartas. Después de todo son adolescentes y tenemos que verlos como estudiantes y en su tiempo libre o cuando salen con amigos, como haría cualquiera. Pero también se centra mucho en la relación de Sydney con su madre y los secretos que esta le ha ocultado sobre la muerte de su padre, así que hay mucho por aprender y no todo será color rosa.

Al lado de Sophia Lillis está Wyatt Oleff, mejor conocido como uno de los chicos de ‘It’, quien interpreta a Stanley Barber, otro extraño joven que actúa como uno de los amigos más cercanos de la protagonista, y quien también deberá lidiar con sus ataques de ira. El elenco es uno de los puntos más destacados de la serie de Netflix, pero es su manera de lidiar con la ansiedad y las emociones conflictivas lo que acerca al espectador a la historia de Sydney. Su forma sarcástica de ver al mundo y cómo transmite sus vivencias a las páginas de su diario, además de la interpretación de Lillis hacen que los siete episodios se vayan volando.

Hay que destacar también que no tiene relleno gracias a que estos son muy cortos (duran de 19 a 24 minutos), así que la ficción no hará muchas paradas en el camino. Eso sí, el final, totalmente inesperado, se siente como una señal de alto encontrada de forma abrupta. Es claro que con este cierre se espera una segunda temporada, pero también da algo de resolución a uno de los elementos más importantes de la trama. En cuanto a posibles comparaciones, hablar de Carrie es inevitable ya que solo con ver a una adolescente bañada en sangre recordamos a la protagonista del libro de Stephen King. Parte del final, que se siente como un pequeño homenaje ya que es la manera perfecta para retratar los sentimientos mencionados en esta reseña, es también una pieza que lleva al cliffhanger con el que concluye su último episodio.

‘I Am Not Okay With This’ está lejos de ser una simple serie adolescente. Está llena de giros que se vuelven muy oscuros y sangrientos y necesita de pocas palabras para demostrar que se trata de algo más complicado que lo que vemos en pantalla. Ser una mujer que tiene que lidiar con la pérdida (y no sabe cómo hacerlo), la pobreza, que apenas está descubriendo su sexualidad y no se ajusta al canon de belleza, además de tener superpoderes no es algo fácil. Debajo de todas esas capas, lo que la serie realmente se pregunta es si hay alguien que le pueda dar una mano mientras se desmorona.


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