Si vieron ‘Titans‘, ya conocieron a los próximos “héroes” del universo DC en contar con serie propia. No me refiero a Dick Grayson, Starfire y compañía, sino a los que habitan en Doom Manor (la Mansión Condenada), que reciben el nombre de ‘Doom Patrol‘, que vendría a ser ‘Patrulla Condenada’ en español. La destacada producción original de DC Universe llega a América Latina a través de HBO y su primera temporada, que fue alabada por la crítica, es imperdible.

Fue gracias al cuarto episodio de la primera temporada de los titanes que este grupo de marginados se ganó un spin-off en el apartado televisivo de la compañía en la que nacieron dentro de las páginas de un cómic creado por Arnold Drake, Bob Haney y Bruno Premiani. El nombre que reciben no es muy alentador, pero hay una razón detrás de eso. El primer episodio, denominado ‘Pilot’, es una historia introductoria que no teme romper la cuarta pared y experimentar con varios estilos, como si se tratara de hacer énfasis en lo diferentes que son los protagonistas y es el mejor resumen para toda la locura que llegará después.

Más allá de las primeras impresiones, el guión de Jeremy Carver, también creador de la producción, nos enseña que las apariencias engañan. Estos marginados no son monstruos, y más bien son unos aspirantes a superhéroes con buen corazón y un pasado que hará que más de uno se ponga emocional en el trayecto.

La travesía arranca en Paraguay, en 1948, cuando Eric Morden (Alan Tudyk), el narrador de la serie, es sometido a una serie de experimentos llevados a cabo por los nazis que encontraron un refugio en Sudamérica. La historia salta en el tiempo, a 1988, para presentarnos a Clifford “Cliff” Steele (Brendan Fraser/Riley Shanahan), un piloto de Nascar que tiene fama y una hermosa familia, pero que en realidad es mujeriego y alcohólico. Su vida como la conoció terminó en un accidente automovilístico, y cuando recobra la consciencia descubre que gracias a la intervención del doctor Caulder (Timothy Dalton) su cerebro fue lo único que pudo ser salvado y se encuentra dentro de un cuerpo metálico, a partir del cual recibe el alias de Robotman.

Mientras aprende a usar su nuevo cuerpo y recuperar sus recuerdos, conocemos a Rita Farr/Elasti-Woman (April Bowlby), una vanidosa actriz de los años cincuenta a la que después de un accidente con unos gases tóxicos le sucede algo extraño en la piel al punto de convertirse en una masa gelatinosa cuando se estresa, a Larry Trainor/Negative Man (Matt Bomer/Matthew Zuk), un piloto que en los años sesenta sufrió un accidente en su nave cuando se encontró con energía negativa y Crazy Jane (Diane Guerrero), una joven que tiene 64 personalidades diferentes y cada una de ellas posee un poder especial. Todos están al cuidado del doctor Caulder, o El Jefe para los amigos, quien cree que el mundo no está listo para conocerlos.

Los años pasan y Jane, en su regreso a la mansión, logra convencer al resto de salir a pasear un rato por la ciudad aprovechando la ausencia del doctor. Por supuesto que lo que iba a ser un momento de esparcimiento se convirtió en caos ya que ninguno de los “condenados” logra mantener sus poderes a raya, y terminan poniendo en alerta a la población de Cloverton, Ohio que ahora está al tanto de la existencia de estas peculiares figuras. Lo que nadie esperaba es que iba a entrar en escena un ser maligno llamado Mr. Nobody con el objetivo de desatar su furia en la ciudad, por razones que todavía son desconocidas. 

El episodio piloto aprovecha muy bien sus recursos para abarcar todas las historias de origen del grupo y visitar distintos escenarios y épocas. Lo interesante es que a diferencia de lo rápido que pasa el tiempo cuando están afuera, dentro de la mansión parece no avanzar. Este plausible primer paso de la Patrulla Condenada no necesita depender de ‘Titans’, sino de su humor, su trama absurda y personajes que consiguen ser muy humanos a pesar de encontrarse en el medio de una producción donde abundan las extravagancias y la ciencia ficción. 

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Es menos pretenciosa que su hermana televisiva y prefiere apoyarse en las desgracias de sus personajes y ese lado tierno que de vez en cuando asoma en el primer episodio. A medida que los de ‘Doom Patrol’ se sientan como en casa, estoy segura que terminarán convirtiéndose en los héroes de la ciudad.


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