‘Spider-Man: Un Nuevo Universo’: Todos podemos ser Spider-Man

Spider-Man: Un Nuevo Universo‘ es la apuesta de Sony por introducir el Spider-Verse a la pantalla grande de la mano de Miles Morales, Spider-Gwen y otros personajes arácnidos, en la forma de una película animada cuyo resultado rompe los esquemas establecidos.

Diecisiete años de aquella trilogía firmada por Sam Raimi tuvieron que pasar para que alguien se digne a hacerle una suerte de continuación al superhéroe que conocimos en la piel de Tobey Maguire. Esta vez no vamos a toparnos con Peter Parker en otro reboot, sino que nos reencontramos con él justo donde nos dejó Raimi y este es solo el inicio de ‘Spider-Man: Un Nuevo Universo’, un popurrí de cómics en una película que muestra al héroe como nunca antes lo habíamos visto.

La historia se centra en Miles Morales, un adolescente de padre afroamericano y madre puertoriqueña, cuya primera aparición fue en 2011 gracias a Sara Pichelli y Brian Michael Bendis, sus creadores; su presencia se dio a raíz de la muerte de Peter Parker en el universo principal de las publicaciones de la compañía. Así como en los cómics, se repite la historia en la película y ante el trágico suceso, Miles Morales toma el lugar dejado por Parker y se convierte en el superhéroe de la ciudad.

Algo que él no se hubiese imaginado es que no es el único Spider-Man que existe. La intención del relato es de introducir el concepto del multiverso y la idea de que cualquiera puede ser un héroe, logrando aplicar ambos bastante bien cuando Miles se encuentra con el Peter Parker (Jake Johnson) de otra tierra, algo veterano y panzón. Con él aparecen Gwen Stacy (Hailee Steinfeld), la Spider-Woman de su tierra, Spider-Man Noir (Nicolas Cage), la versión del personaje en la década de los años treinta, Spider-Ham (John Mulaney), un cerdito caricaturesco con las mismas habilidades y Peni Parker (Kimiko Glenn), una niña genio -como sacada de un anime- con un traje mecánico llamado SP//dr.

Por coincidencias de la vida es que terminan todos en el mismo universo que Miles Morales (Shameik Moore), por lo que su principal misión será regresar a casa. Eso no será pan comido cuando les toque enfrentarse al despiadado Kingpin (Liev Schreiber), quien adquiere una nueva dimensión en el filme. El antagonista busca la forma de acceder a otros universos, no porque desee controlarlos precisamente, sino que lo hace con la intención de recuperar a su familia.

Es esa temática familiar la que persiste durante el largometraje, tanto en los intentos de Kingpin por recuperar a sus seres queridos, como en la relación que mantiene Miles con sus padres y su tío Aaron Davis (Mahershala Ali), que para él es como su héroe. Así mismo empieza a encontrar el amor y a estrechar los lazos de amistad con el grupo de héroes, muy diverso, pero que comparten las mismas metas al final, aunque se encuentren lejos de casa.

La dosis de humor, acción y drama se encuentra muy bien balanceada dentro de una película que es todo un espectáculo, como salido de un cómic de Marvel, con grandes sorpresas para los fans -que de hecho serán quienes mejor entiendan el filme-, incluido un cameo de Stan Lee que añadirá nostalgia al asunto. Quizás su apartado visual pueda dar a algunos la impresión de que está muy saturada, pero es justamente este estilo único en su especie el que ayuda a que la historia -que ya era sólida por sí sola- sea muy novedosa para todo el público; incluso encantará hasta a los que tienen sus razones para evitar las películas animadas.

No falta tampoco la famosa suerte de Parker -aunque se trate de Morales– por lo que la historia del protagonista también se ve marcada por una tragedia más personal que la pérdida de un héroe a quien no conoció personalmente. Todas las señas de identidad del personaje están ahí y muy bien realizadas. Esto, sumado a las hazañas propias del trepamuros y los easter eggs por montón se traducen en una excelente historia ambientada en Nueva York, la ciudad que siempre ha sido testigo de las andanzas del Hombre Araña.

Bajo todas esas capas yace el verdadero corazón de la cinta: una historia simpática que apela a recordarnos que cada uno de nosotros puede ser un superhéroe, sin necesidad de usar un título o una máscara, y no lo demuestra solo con discursos sino con la propia historia de Miles Morales, acompañada por ese sentimiento de emoción mezclado con aceptación, que solo puede lograr una película trascendente, maravillosa, sincera y fresca como ‘Spider-Man: Un Nuevo Universo’.

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