‘Altered Carbon’: La ciencia ficción no pasa de moda

La reciente producción de Netflix nos confirma que este género está lejos de extinguirse.

En el año 2002, Richard K. Morgan publicaba la primera parte de una trilogía de libros cuya historia ocurre en un futuro distópico, bastante alejado de nuestros tiempos, pero con temas que se discuten en la actualidad. De ahí, quince años han tenido que pasar para ser testigos de la adaptación de esta primera novela a cargo de Laeta Kalogridis, creadora, productora y guionista. Lo que pudo haber sido un largometraje terminó como serie en Netflix, un formato más cómodo para ahondar en los detalles de la historia, en la forma de 10 episodios de una hora de duración.

Con la ciencia y la tecnología en un estado muy avanzado, la historia nos plantea un futuro en el que se ha logrado hacer de la conciencia algo digital y transferible (llamado “pila”), que ayudaría a prolongar fácilmente la vida ya que se tiene la posibilidad de cambiar de cuerpo (conocido como “funda”) para evitar la muerte. Solo la destrucción de esta pila garantiza una muerte definitiva y real.

Viajamos al año 2384 donde conocemos a Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman), un mercenario de alto peligro, que lleva doscientos años en hibernación como parte de una sentencia. El vuelve solo por una misión específica: Laurens Bancroft (James Purefoy), un poderoso millonario que ha vivido varios siglos, fue asesinado y es el mismo quien contrata a Kovacs para resolver su propia muerte, situación que lo ha dejado sin recuerdos de sus últimas horas de vida. Takeshi tiene la opción de resolverlo y a cambio ser indultado, no hacer caso y volver a dormir o pedir la muerte definitiva. Esto último no le vendría nada mal porque al parecer guarda recuerdos muy dolorosos de su vida. Los problemas empiezan ni bien aterriza en Bay City. Tiene varios encuentros nada satisfactorios con la oficial Kristin Ortega (Martha Higareda) y otras personas que no quieren que la investigación de la muerte de Bancroft avance.

Este es el arranque de ‘Altered Carbon‘, pero solo es la superficie. Nos adentramos en una súper producción de seis millones de dólares por episodio, con escenas cargadas de acción, donde la violencia, la misoginia y sobre todo la desnudez gratuita, excesiva e innecesaria (la única mujer que no sale desnuda es la madre de la protagonista) están a la orden del día.

De todo esto, lo mejor es el planteo ético y moral sobre la muerte que vino con este Nuevo Orden Mundial. Hay gente a favor y en contra. La oposición está conformada por el Neo catolicismo, que considera una aberración el hecho que los humanos puedan tener varias vidas antes de la muerte definitiva. Pero otros, muy a gusto con este Nuevo Orden, viven como dioses, literalmente encima del resto (en el “Aerium”), mientras gozan de su inmortalidad. Al final todos estos discursos que se volvían interesantes se pierden en el camino y se los retoma de vez en cuando, cuando la serie se acuerda de ellos. De haberlos tomado en serio, el cantar de la serie hubiera sido otro.

Su ambientación bebe mucho de otras obras de ciencia ficción y la comparación es y será inevitable por lo notorio que resulta. ‘Blade Runner’, ‘Ghost in the Shell’… y podría seguir nombrando. Su factura técnica es buena y no es de esas series que necesita esconder fallas de este tipo para disimular el presupuesto. No escatima en efectos especiales y espectacularidad, y sí que funciona aunque no sea 100% original.

Sus irregularidades salen a la luz cuando quiere ser densa. En el medio de la trama terminan por añadirse buena cantidad de subtramas que quedan inconclusas por descuido y no hacen más que desviar nuestra atención. Como dicen por ahí, menos es más y a ‘Altered Carbon’ pareciera que nunca le enseñaron eso. Por ratos es como si lo quisieran abarcar todo y no se concentra en desarrollar algo por completo. Cuando se suelta por completo es cuando mejor le va así que de haber una segunda temporada espero que puedan ir limando esos aspectos, aunque me queda la duda.

Netflix sueña con encontrar su propia ‘Game of Thrones’ y tal vez ‘Altered Carbon’ lo consiga (o sea su mejor intento), pero para eso debe encontrar su verdadera identidad y dejar lo banal a un lado. Virtudes tiene, solo hay que saber explotarlas.

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