‘Spider-Man Homecoming’: el amigable vecino regresa más teen que nunca

La primera película de Spidey dentro del Universo Cinematográfico de Marvel es una historia de exploración donde se muestra el crecimiento moral y personal del trepamuros, y es la excusa perfecta para conocer la nueva encarnación del personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko.

Volver a contar una historia de Spider-Man es un reto. Han tenido que pasar 15 años y tres reboots para su ansiado “regreso” a Marvel. Directores y actores tan diversos como Sam Raimi, Marc Webb, Tobey Maguire, Andrew Garfield y los recién llegados Jon Watts y Tom Holland han aportado mucho con su visión y estilo, logrando enriquecer cada vez más la historia cinematográfica del personaje que en esta ocasión llega bajo un acuerdo entre Marvel y Sony en un filme que, aunque lleno de altibajos, logra cumplir.

El Peter Parker / Spider-Man de Tom Holland no necesita introducciones ni hechos que ya hemos visto hasta el cansancio para engancharnos: su origen se reduce a nada más que una conversación donde le recuerda a un amigo cómo fue que obtuvo sus poderes. Lo conocimos en el par de escenas que tuvo en ‘Captain America: Civil War’, causando una muy buena impresión, para llegar a Homecoming y corroborar que, finalmente, él es ese Peter Parker con el espíritu adolescente y entusiasmo de los cómics. Enormes puntos a favor.

Desde el comienzo nos dejan bien claro que es una película por y para el MCU. El arranque nos lleva a momentos después de terminada la Batalla de Nueva York (si, la misma que vimos en Avengers), donde conocemos a un tal Adrian Toomes (Michael Keaton) que con su equipo se dedica a retirar los escombros de la ciudad, entiéndase por esto la chatarra Chitauri. Todo estaba bien hasta que cae el gobierno para hacerse cargo. Esto no le gustó nada a Toomes por lo que se retira, enojado, y llevándose a escondidas algo de ese material alienígena. Decide emprender la fabricación de artefactos tecnológicos con fines criminales, así se nos presenta su origen, todo al apuro y de forma desprolija aunque el guión haga su máximo esfuerzo tratando de justificar el por qué de su maldad. A pesar de la buena actuación de Keaton se nota que no tuvo más chance para desarrollarse.

Nos encontramos ocho años después de aquel suceso (algo que no termina de encajar en la línea de tiempo marvelita), al momento en el que Tony recluta a Peter para hacerle la contra al equipo del Cap. Vemos de primera mano la experiencia de Peter desde que llega a Alemania, la pelea en el aeropuerto y su regreso a la rutinaria vida que tiene en Queens donde vive con su tía; gracias a que lo documentó todo con una cámara, como si fuera un youtuber.

Peter está lejos de ser un chico promedio por obvias razones, es tímido, gusta de pasar el tiempo en la escuela con su amigo Ned, mirar a la chica de su sueños sin atreverse a hablarle y esperar a que terminen las clases para ponerse el traje arácnido que le dejó Tony Stark, soñando con el día en el que él lo llame para pedirle que se una a Los Vengadores.

El largometraje tiene su mayor debilidad en que depende en un 100% del MCU para verse cool, lo que hace pensar que hay falta de confianza en lo que se tiene, acompañado de pequeños -grandes- descuidos como el hecho que Tony Stark no esté bien definido (parece haber olvidado la lección de humildad que le dejó lo ocurrido durante ‘Captain America: Civil War’), que Marisa Tomei (Tía May) aparezca en pantalla solo para dar ese aire de MILF y que el resto de compañeritos de Peter estén de adorno; sin olvidar cuán malgastado estuvo Donald Glover.

‘Homecoming’ es un paso más a la cohesión de esta franquicia de cine salido del cómic. Logra gustar sin aportar algo nuevo a lo visual y trata de no salirse de los límites marcados por el MCU. Está llena de diversidad, si, pero carece de frescura. No será la mejor película del personaje, pero aún así la recibo con los brazos abiertos. Hay mucho camino por recorrer.

Está en casa.

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