Recordando el nacimiento de una leyenda: Stevie Wonder

En 1962, un niño de tan solo doce años irrumpiría en el mundo de la música con tanta fuerza que sería denominado inmediatamente El Pequeño Maravilla de la industria del entretenimiento, debido a su asombrosa habilidad para interpretar la batería, el piano y, especialmente la armónica, así como por su poderosa voz y su deslumbrante y precoz capacidad de composición.

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Nació el 13 de mayo de 1950 en Michigan, Estados Unidos bajo el nombre de Stevland Hardaway Judkins; al nacer padeció una malformación visual debido a su nacimiento prematuro de seis meses, la cual lo privaría del sentido de la vista.

El pequeño Stevie mostró desde los cuatro años increíbles aptitudes musicales. Por ello, le tomó tan solo once años que su talento llegue a oídos de Berry Gordy, dueño de Motown Records, quien quedó tan anonadado con el joven, que de inmediato ordenó a uno de sus productores iniciar las grabaciones de lo que posteriormente sería su álbum debut.

De este trabajo, el cual duró casi un año, saldrían como resultado dos producciones. La primera de ellas sería ‘Tribute to Uncle Ray’, una compilación de covers de canciones de Ray Charles, quien entonces era la mayor estrella que Motown poseía en su catalogo de artistas. El disco fue grabado con la finalidad de demostrar la asombrosa capacidad interpretativa del niño de aún once años de edad.

‘The Jazz Soul of Little Stevie’, es el nombre que recibiría el primer álbum de la novel estrella que llegó a oídos del público y los medios. Esta producción discográfica estaría conformada por nueve temas completamente inéditos y la colaboración de compositores de la talla de Hank Cosby, Clarence Paul, Berry Gordy y uno de los principales genios de la historia del Rhtyhm and Blues, Marvin Gaye.

Sin embargo, lo más asombroso de esta producción serían los dos temas compuestos por el pequeño Stevie y su exposición como instrumentalista, dominando de manera absolutamente virtuosa los bongos, la batería, el órgano y, sobre todo, la armónica.

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El álbum, con media hora de duración, abarca el más alto nivel que el jazz, el blues y el R&B pudieran fusionar en la interpretación virtuosa de un pequeño genio musical.

Como recomendación personal, empezaré por mencionarles ‘Square’ y ‘Paulsby’, temas en los que la maestría del joven artista se graban en la historia del jazz como el mejor interprete de armónica de todos los tiempos. La primera canción del disco que muestra al pequeño como compositor es ‘Wondering‘, la cual nos permite disfrutar ciertos matices de Rock ‘n Roll como subgénero nacido a partir del R&B (entre otros géneros).

El tema que tuvo mayor aceptación mediática dentro del álbum fue ‘Session Number 112’, la segunda canción compuesta por el joven protagonista de esta producción y en la cual destaca el piano por su remarcado sonido de Jazz citadino.

‘The Jazz Soul Of Little Stevie’, Stevie Wonder

Finalmente, de todas las canciones que integran el álbum, hubo una en especial que marcaría el nacimiento de una verdadera leyenda de la música: ‘Fingertips’, uno de los temas más clásicos de la historia del R&B y su nacimiento se deriva de este álbum.

Lo irónico es que cuando fue lanzada a los medios no tuvo mucha acogida, probablemente porque se trataba de una evolución del R&B aún desconocida. Sin embargo, un año después, en un concierto de los artistas de la disquera Motown Records, en The Regal Theater, ocurriría un verdadero hito nunca antes (ni después) presenciado en la historia.

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Aquella noche el pequeño artista empezó su versión en vivo de la cancion con la frase ‘Everybody say yeah’; el clamor de las chicas en el público fue tal que sus gritos y palmadas son los que dan el ritmo a la canción, incluyendo así varios solos e improvisaciones de armónica y voz. Cuando el tema estaba supuesto a terminar, la banda toca la salida del artista, sin embargo, ante la euforia de su público, decidió regresar a la mitad del escenario y empezar a tocar una nueva versión y melodía que improvisó en ese momento.

Una anécdota graciosa de este acontecimiento, es que algunos de los músicos que ya habían dejado el escenario y los instrumentos habían sido tomados por los músicos que acompañarían al siguiente artista, pero estos se vieron en la obligación de empezar a acompañar al niño maravilla ante los gritos de miles de personas que aclamaban la audacia del pequeño. Como muestra de esto, quedaría inmortalizada la voz del bajista que pregunta a los demás en qué tonalidad está la canción.

El estadio completo se volvió loco de euforia y el animador del evento salió al escenario para levantar su mano, como si se tratara de un campeón de boxeo y pronuncia por primera vez su legendario nombre: Stevie Wonder.

La grabación de aquella noche quedó inmortalizada para siempre en la historia de la música como una de las mejores interpretaciones de R&B y como la primera vez que en el ranking de la Billboard, ocupaba el #1 una canción grabada en vivo.

Ahora pueden chasquear sus dedos, aplaudir y bailar; los dejo, finalmente, con ‘Fingertips Part 2’ (1963).

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