‘Beauty and the Beast’: No todo lo que brilla es oro

Con una duración de algo más de dos horas, Disney nos trae un reinterpretación del clásico animado a modo de live-action.

Es difícil hablar sobre ‘Beauty and the Beast‘ sin tomar en cuenta el factor nostalgia. La obra de Bill Condon evoca recuerdos de la película animada a lo largo del metraje valiéndose de muchas escenas calcadas. Pero ¿le hace justicia? Es una pregunta que resulta irrelevante. Nada, nunca superará ese intocable clásico. El éxito de ‘Beauty and the Beast’ (2017) radica precisamente en que es la mejor oportunidad para poder revivir diálogos, canciones y una vez más ver a los personajes que tanto queremos.

Esta representación moderna tiene su punto fuerte en el apartado musical. Buenas voces y coreografías que logran conservar la esencia original. A esto se unen tres melodías nuevas que tratan de aportar a la trama pero no entregan la misma magia. Mención especial para el número musical de Gastón que destaca mucho gracias a los dotes musicales de Luke Evans y Josh Gad (LeFou), espectacular momento.

Del trío de protagonistas, es justamente Evans (Gastón) el mejor. El papel le sale muy natural, logra cautivar al espectador y es incluso más oscuro. Dan Stevens, a pesar de tanto maquillaje y CGI, logra convencer como Bestia, aunque la química entre el y Emma Watson brille por su ausencia. Ella, por otro lado, mantiene la esencia de Bella y va más allá al conseguir salir de los estereotipos de un personaje femenino. En esta versión hay más matices que le otorgan una personalidad mejor desarrollada, para bien.

El guión de Stephen Chbosky y Evan Spilitopoulos expande el terreno conocido agregando nuevos personajes y tramas secundarias que al final terminan importando poco o nada y de paso rompen la fluidez del largometraje. La dirección, destacando en el aspecto musical, está decentemente realizada y logra mostrar ese enfoque muy Disney en las coreografías. La cinematografía y diseño de producción disfrutables, aunque por ratos sobrecargados. El castillo tiene el perfecto balance entre lo sofisticado y lo sombrío.

Se nota un gran esfuerzo en tratar de ser algo más que solo impactar visualmente al espectador. Muy colorido todo, pero hay algo que no le permite dar en el clavo. No es consecuencia directa del filme original, ya que este es insuperable, sino que se debe a su ineficiente ritmo y falta de emoción, que debió ser algo obligatorio.

Aún así, ‘Beauty and the Beast’ se las arregla para funcionar. Es un si pero no que gustará a los fans y me incluyo. Es mi película de Disney favorita junto con ‘The Lion King’, que también pasará por el tratamiento de live-action en los próximos años, por cierto. La repetiría, aunque si me dan a escoger, me quedo con la del 91.

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