‘Warcraft’: El primer encuentro de dos mundos… a medias

El producto estrella de Blizzard, ‘Warcraft’, un juego de rol sobre batallas épicas entre especies, llegó a la pantalla grande casi sin salvarse de la mala suerte que ronda a las adaptaciones cinematográficas de videojuegos.

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Si no tienes idea de Warcraft piensa dos veces antes de verla. ‘El Primer Encuentro de Dos Mundos‘ es una película hecha para los fanáticos de la saga.

Primero lo primero, luce espectacular por donde se la mire. El CGI es brutal, de lo mejor que he visto. Los Orcos, los escenarios, las armaduras, el vestuario, todo esto es un deleite visual y quizás el aspecto mejor cuidado de la película. Solo por esto la repetiría una y otra vez.

La banda sonora es otro de sus puntos fuertes. Ramin Djawadi hace de las suyas y nos entrega melodías dignas de la mejor fantasía épica, es ahí donde ‘Warcraft’ cumple. No será la mejor película del año ni de lejos, pero logra entretener durante las dos horas de metraje.

En temas técnicos como guión, edición y desarrollo de personajes es un completo desastre. Parece estar escrita al apuro y cortada a ratos. Una versión extendida seguro llenaría muchos huecos.

Durante su primera media hora presenta locaciones y personajes por montón y de forma muy acelerada e insípida. Nunca logras conectarte con ningún personaje porque lo mataron o cortaron la escena para poder mostrar más. Los personajes terminan en un segundo plano como si no importaran. Sus diálogos son algo vergonzosos. Sueltan unas cuantas líneas sobre su trasfondo y con eso esperan que empaticemos con ellos.

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La cinta trata de darnos un buen mensaje pero fracasa en el intento. Sus personajes tienen motivaciones que carecen de fuerza, tratan de hacernos entender el por qué hacen lo que hacen y a la vez que crean lazos, sin que esto resulte creíble.

Es interesante como ‘Warcraft’ sale librada de ciertos clichés del género. El destino que espera a sus protagonistas es en cierta forma satisfactorio, no precisamente por lo que les pasa, sino porque son cosas que no se veían venir.

Y a pesar de que es un fracaso en taquilla -salvada milagrosamente por su recaudación en China-, si quisiera ver una secuela. De hecho creo que lo merece. Su director es un fanboy confeso del videojuego y logró hacer una joyita visual. De continuar, tengo fé de que podría centrarse en la trama y corregir algunos errores.

Duncan Jones trató de hacer un milagro y lo logró… A medias.

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