Los Amigos Invisibles en Guayaquil: The Legendary sound of the Venezuelan gozadera

Debo confesar públicamente que no suelo asistir a muchos conciertos de música popular. Creo que a nuestro país llegan, lastimosamente, muy pocas bandas que realmente montan un show de calidad artística profesional.

Presentación de Los Amigos Invisibles en Guayaquil

Presentación de Los Amigos Invisibles en Guayaquil

Sin embargo, esta no era cualquier banda. Conocía su discografía completa y sus presentaciones son famosas por romper esquemas. Como no podría haber sido de otra manera, el show que brindaron Los Amigos Invisibles no fue otra cosa que no sea genialidad y honestidad musical en su más puro estado.

Y es que no se trató de un concierto, tampoco de una fiesta, la única palabra para describirlo de forma atinada es: GOZADERA. Lo que se vivió en Guayaquil el pasado viernes 25 de octubre, fue una experiencia musical que difícilmente otra banda pudiera igualar.

Arrancaron con sus temas más electrónicos, de modo que la tremenda fuerza con la que empezó la gozadera advertía a la audiencia de que al final de la noche sus pies les dolerían.

Corazón Tatú”, “Mujer Policía” y la siempre genial, contagiosa y romantiquísima letra de “Ponerte en cuatro” energizaron a la audiencia por poco menos de una hora (Y sí, dije romantiquísima. Si no lo entienden, lean con atención cada una de las estrofas).

La segunda tanda de canciones se trató de un verdadero derroche rítmico e instrumental sabroso. Inspirados en su última producción discográfica, titulada “Acústico”, los miembros de la agrupación dejaron de lado los sonidos electrónicos para reforzar sus percusiones latinas con la participación de Mamel (baterista) en los timbales y la invitación de dos de los músicos teloneros en los bongos y el cencerro. De este set de canciones se destacó el estreno para el Ecuador de su próximo sencillo promocional Dulce, una riquísima cumbia próxima a ser lanzada en las radios locales.

La tercera parte retomó la vitalidad de los instrumentos electrónicos junto con una inyección de irreverencia musical en las originales versiones funky-latinas de temas conocidos como “Gangnam Style”, “Seven Nation Army” y “Another one bite the dust”. El cierre de este set de canciones se dio entre los chiflidos de los espectadores, tras la bajada de la tarima por parte de la banda.

El concierto de Los Amigos Invisibles había terminado sin que el público pueda oír su canción favorita. Pero luego de un par de minutos de aplausos y gritos eufóricos de los fans para que regresen y la canten, los músicos regresaron al escenario con camisetas de la selección ecuatoriana y una gran bandera tricolor portada por el Catire (bajista).

La canción fue cantada a dúo entre Chulius (vocalista) y un desbordado público; él decía “el disco” y el recinto completo gritaba a todo pulmón “anal”. El cierre perfecto para una verdadera noche de gozadera, como solo Los Amigos Invisibles lo saben hacer.

Personalmente creo que cada país tiene una banda que logra trascender de un sencillo promocional, a una sucesión de álbumes, a una carrera longeva, hasta convertirse en verdaderas estrellas musicales, que crean no solo su propio sonido, sino su propia cultura musical. Definitivamente podemos aseverar que en Venezuela ha nacido una de estas bandas fenómeno.

Y para quienes estuvimos ahí el día viernes, podremos decir que tuvimos el placer de escuchar en vivo, alguna vez, The Legendary sound of the Venezuelan gozadera.

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