Siete cosas que pasaron en el Estéreo Picnic

El sábado pasado finalizó la sexta edición del Estéreo Picnic, el festival musical que se celebró en Bogotá, Colombia, durante tres días seguidos y en el que se reunieron más de 50 artistas internacionales.

Lejos de ser solamente un evento musical, el Estéreo Picnic tuvo un poco de todo: mercado hippie/hipster, la rabieta de una estrella latina, piscinas de pelotas, comida por montón, regalos de varias marcas y hasta un stand donde podías comprobar la pureza de tus drogas, ¿Qué tal eso último, ah?

Acá el recuento de 7 cosas importantes que ocurrieron en Bogotá:

1. Kings of Leon pegó más que Jack White

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Jack White, considerado por muchos el rockero del momento, llegó como la atracción principal del festival. Sin dudas, su show del jueves 12 de marzo en el escenario Tigo Music resultó memorable, pero quedó pequeño frente a lo que presentó Kings of Leon un día después, en el mismo stage.

Puede ser una cuestión de percepción particular, pero lo cierto fue que la banda de rock originaria de Nashville ofreció un espectáculo más robusto, tanto musical como en el aspecto visual, con una dirección de arte impecable y una racha de momentos altos desde el promisorio arranque con ‘Supersoaker’, pasando, entre otros temas, por ‘The Bucket’, ‘Molly’s Chambers’, ‘Notion’, ‘Use Somebody’ y el cierre obligado con ‘Sex on Fire’. También, tuvieron más público que el exvocalista de The White Stripes. Claro, habrá quienes digan que conectar con la gente a punta de puros “ooohhh, ooohhh” es un recurso sencillo, pero -después de todo- los Kings of Leon ya van para el séptimo álbum.

White, con altibajos e intermitencia para conectar al mismo tiempo con todos los fans, superó el arranque medio flojón que tuvo con ‘Dead leaves and the dirty ground’ al ir echando mano de los incisivos ‘High ball stepper’, ‘Lazaretto’, ‘Steady as she goes’, ‘The black bat licorice’ -su single más reciente- y una versión descafeinada de ‘Fell in love with a girl’, entre otros temas (en total, 19).

Acompañado de una banda impecable en la que destaca la violinista y vocalista Lillie Mae Rische, White cerró el show con ‘Seven Nation Army’, el único momento del show donde realmente toda la audiencia se conectó al mismo tiempo. ¿Será que la mayoría fue al concierto solo por esa canción? Lo cierto es que se percibió que no todos los fans del estadounidense conocían su amplio y variado repertorio -o etapas musicales- y hubo quienes se quedaron inmóviles cuando White se iba por el lado country o ‘blusero’. Otros, según comentaron a la salida, sintieron que las versiones ‘maduras’ y más pulidas de las canciones de The White Stripes, debilitaron la esencia de las originales. Sea como sea, White estuvo genial.

2. Draco Rosa quedó debiendo

Por estos días, ver a Draco Rosa en vivo debe resultar una experiencia más valorada que de costumbre. El compositor y músico puertorriqueño, ícono de la música en español, es un doble sobreviviente del cáncer y su salud vuelve impredecible sus futuros shows.

En el Estéreo Picnic, Draco Rosa quedó debiendo a la audiencia: acortó su show y abandonó el escenario antes de lo previsto. ¿La razón? Después de tocar una versión íntima de ‘Más y más’, el cantante exteriorizó su molestia porque al fondo se escuchaba la música electrónica de otra tarima del festival.

Draco Rosa fustigó públicamente a los organizadores del evento y varió el show sobre la marcha. Esto implicó menos tiempo en el escenario. Mira acá algunas quejas de la gente.

3. Andrea Echeverri y Calamaro ‘rayaron’ a los ‘gringos’

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No se guardó nada. La vocalista de Aterciopelados, Andrea Echeverri, se quejó -durante el show de su banda, el viernes- por el poco tiempo que tuvieron para tocar. Cuestionó la “puntualidad de los gringos”, en referencia a que Kings of Leon, la banda que iba después de ellos, tenía que tocar sí o sí a partir de las 00:00 y aquello implicaba menos tiempo para su grupo.

De su lado, el argentino Andrés Calamaro, quien se mandó un show 5 estrellas el sábado, cuestionó -medio en broma y medio en serio durante su show- a la gente que había ovacionado al DJ escocés Calvin Harris, quien había tocado antes que él. Harris convocó, fácilmente, el triple de fans que Calamaro.

4. Shut up and dame cosas gratis!

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Si ibas al Estéreo Picnic con el estómago vacío, sediento o sin megas para navegar en el celular, no había problema. Las marcas comerciales que estuvieron presentes en el evento regalaron sus productos, promocionaron sus servicios de forma efectiva y ‘salvaron’ a muchos de los fans que tenían necesidades.

La principal ganadora fue la telefónica móvil Tigo, que regaló tarjetas SIM con 500 MB para navegar -y Facebook gratuito, entre otras cosas- a todo el que se acercara a su stand, en el cual podías además beber jugos gratis y -de paso- enchufar el cargador de tu teléfono a un módulo de electricidad. El regalo de chips resultó ideal sobre todo para los fans extranjeros que no tenían señal en su celular.

Coca-Cola, Doritos, Axe, Uber, Vice, Rolling Stone, Esquire, Johnnie Walker y LAN, entre otras, también movieron sus marcas con distintas iniciativas y obsequios. ¿Contaminación publicitaria?

5. La gente ‘voló’ 130 metros con aliento fresco

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La marca de chicles Trident implementó la activación más entretenida de todo el Estéreo Picnic, al instalar dos torres de 20 metros de altura, entre las cuales había 130 metros de distancia.

Podías cruzar de un lado a otro, disfrazado, haciendo canopy (tirolesa). Para participar, tenías que subir una selfie y debías pesar menos de 90 kg. Ah, eso y esperar al menos una hora en fila.

6. Te podías hacer la barba y el pelo

El Hippie Market fue otra de las atracciones del festival. Se trató de un mercado en el que pequeños y medianos negocios tuvieron stands en los que ofrecían productos novedosos y raros. Una marca de productos orgánicos para el cuidado del cabello y de la barba instaló una barbería en la cual te podías hacer atender por 30.000 pesos colombianos (USD 11,30). Muy cool.

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7. Analizaron científicamente tus drogas (sí, en serio)

Sin dudas, una iniciativa que no pasó desapercibida. Cerca de la entrada principal del Estéreo Picnic, la organización Acción Técnica Social instaló un stand de su proyecto ‘Échele cabeza cuando se dé en la cabeza’. En el puesto, personal de la organización ofreció información para reducir el riesgo por el consumo de sustancias psicoactivas. Incluso realizó análisis de sustancias: la gente dejaba voluntariamente -de forma confidencial y gratuita- una muestra de lo que tenía para saber si era puro, adulterado o qué elementos contenía en realidad.

En general, el Estéreo Picnic tuvo un ambiente ‘drug friendly’. Si bien no se fomentó el uso de sustancias, resultó bastante común el consumo de marihuana (¡vamos, es lo mínimo en un festival de música!).

Además, podías conseguir fácilmente un ‘porro’ por 10.000 pesos colombianos (USD 3,74) y ‘pepas’ por 30.000 (USD 11,30).

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