‘Whiplash’: Jazz entre lo moralmente controversial y magnífico

Cuando escojo una película que deseo ver, me gusta investigar un poco las críticas y su puntaje. A pesar de que los gustos son muy subjetivos, me interesa ver contrastes y opiniones de terceros. Últimamente he visto excelentes cintas y grandes actuaciones, sin embargo, hay ciertas películas que van más allá, que nunca olvidas. Como el primer amor. Este fue mi caso con ‘Whiplash’ y por eso me motivé a escribir sobre ella.

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Me presento: Soy Dyana Pombar, nutricionista de profesión y aficionada al cine, documentales y series de TV. Decidí ver ‘Whiplash’ en mi afán de ver todas las películas que compiten por un premio de la Academia, como cada año. Leí sus críticas y, sorpresivamente, todas eran positivas. De entrada, me engancho la palabra “Jazz” en la sinopsis, me considero una fanática del género.

Creo que todos en algún punto de nuestras vidas nos hemos obsesionado por ser buenos en algo o conseguirlo. Pero debemos preguntarnos: ¿Hay límites para ello? ¿Obsesión? ¿Humillación?, quizá algunos ya nos encontramos con ese tope y nos asustamos y lo dejamos a un lado.

En eso se basa esta obra maestra del joven director Damian Chazelle, donde conjuga pasión y refleja un sentimiento de renuncia que acompaña a la determinación de querer llegar donde pocos han llegado. Lleva al público a sentir la tensión que pretende su historia. La película combina drama, música y frenesí. Todo en cantidades perfectamente equilibradas.

Me cautiva el hecho de que Terence Fletcher (J.K. Simmons) le da una oportunidad a Andrew Neiman (Miles Teller) de entrar a la banda élite de la escuela. Andrew sabe que no será fácil pero no se imaginó aquello que en realidad lo esperaba. A lo largo de los 106 minutos de película acompañamos al protagonista en el camino a ser el mejor con los controversiales y poco ortodoxos métodos de su maestro para llegar a la excelencia.

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Todo en esta película es contundente: las actuaciones, las expresiones, la música. A lo largo de ella no puedes contener la tensión, emociones y sensaciones, como si fueras un alumno más y pertenecieras a la situación. La actuación de Simmons es impecable. Pocas veces he visto a un actor transmitiendo algo como este lo hace, me hace sentir parte de esto, me atrae su controvertida moralidad y presión para llegar a la meta. Ese pasar de tranquilo a furioso hace que gane la actuación de su vida. Sus descargas son majestuosas.

No olvidemos la interpretación de Miles Teller. Es destacable cómo va evolucionando él, sus expresiones y su talento. Como va dejando atrás la inocencia para ser un instrumento de su director, comprobándose que la controversial exigencia de su profesor no logra más que sacar lo mejor de sí y de su talento. Es increíble como esa mirada feroz logra transmitir la personalidad de alguien que sabe lo que quiere.

La película deja un significado, más allá de querer ser bueno en algo, muestra a alguien que se exige para demostrarle a la gente que lo rodea qué puede lograr y que somos más que las expectativas que tienen sobre nosotros. Esto en la cinta apenas se verbaliza.

A muchos les parecerá que el papel que interpreta J.K. Simmons es algo extremo, presionador, que no separa la humillación de la enseñanza. Y si, es moralmente compleja. Estoy segura que muchos tendrán opiniones encontradas en su forma de alcanzar la meta. En mi opinión, es magnífica. Porque si, a veces toca sacrificar, despojarnos de sentimentalismos, sangre, sudor y lágrimas para alcanzar aquello.

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El clímax de la película se basa en la interpretación final. Más de 10 minutos que marcan el resultado del trabajo de los actores a lo largo de la cinta. La cúspide perfecta para cerrar con broche de oro esta obra maestra. Te hace erizar la piel y te deja con ganas de más. Es la conclusión que nos justifica que todo valió la pena. Diez minutos que sin hablar, comunican más que en toda la película.

No encontré un momento débil, un momento en el que me distraiga. Las únicas formas posibles de que no le guste a alguien son porque o no le gusta la música o bien nunca ha sentido pasión verdadera por algo a lo largo de su vida.

Finalizo mi opinión con una conexión directa de ‘Whiplash’ con una estrofa de éste poema de Charles Bukowski,Tira los dados’: “Si vas a intentarlo, ve hasta el final. De lo contrario, no empieces siquiera”.

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